martes, 24 de enero de 2012

el hombre de las manzanas

Citas extraídas de la biografía de Steve Jobs (entre las páginas 1-200)

Le encantaba hacer bien las cosas. Se preocupaba incluso por las partes que no se podían ver.


El cristianismo pierde toda su gracia cuando se basa demasiado en la fe, en lugar de hacerlo en llevar una vida como la de Jesús, o en ver el mundo como el lo veía - me decía- . Creo que las distintas religiones son puertas diferentes para una misma casa. A veces creo que la casa existe, y otras veces que no. Ese es el gran misterio.


El padre de Woz le enseñó algo más que quedó grabado en su personalidad infantil y socialmente disfuncional: a no mentir nunca. "Mi padre creía en la honradez, en la honradez absoluta. Esa es la lección más importante que me enseñó. Nunca miento, ni siquiera ahora".


La línea que separa al hombre carismático del estafador.


Le enseñé que si actuaba como si algo fuera posible, acabaría siéndolo. Le dije que, si fingía tener el control absoluto de una situación, la gente creería que lo tenía.


Máquinas de amante belleza.


Permanece hambriento. Sigue siendo un insensato.


¡Dicha estar vivo en ese amanecer / pero ser joven era el mismo cielo!


La sencillez es la máxima sofisticación.


Aquello me hizo darme cuenta del poder de la inocencia - reconoció Atkison -. Fui capaz de hacerlo porque no sabía que no podía hacerse.


Fui pobre por voluntad propia cuando asistí a la universidad y viajé a la India, y llevé una vida bastante sencilla incluso cuando trabajaba. Así que pasé de ser bastante pobre, lo que era estupendo porque no tenía que preocuparme del dinero, a ser increíblemente rico, punto en el cual tampoco tenía que preocuparme por el dinero.
Yo veía a gente en Apple que había ganado mucho dinero y que sentía que debía llevar una vida diferente. Algunos se compraron un Rolls Royce y varias casas, cada una con un encargado, y tenían que contratar a un encargado para contratar a los demás encargados. Sus esposas se hacían la cirugía estética y se convertían en personas extrañas. No es así como yo quería vivir. Era una locura. Me prometí a mí mismo que no iba a permitir que ese dinero me arruinara la vida.


Oye, ya que vamos a dedicar nuestra vida a construir estos aparatos, más vale que los hagamos bonitos.


El futuro ya no es lo que era.


El buen arte se aparta de la moda, no la sigue.


La forma sigue a la emoción.


El viaje es la recompensa.


Es mejor ser un pirata que ingresar en la marina.





lunes, 23 de enero de 2012

when you've got eyes like that


Nuri, enero 2012

Nuri

Hechos felices de los últimos tres días

Repasé la integral. A simple vista sabía la transformación que tenía que hacer, los cambios propios de la variable asignando el seno, coseno y tangente del ángulo mitad a los respectivos términos. Operar. Nuevo cambio de variable. Operar. Veamos...sale algo coherente, ahá. Sacamos la constante de integración, ahá. Sustituimos en 4pi/3, ahá. Simplificar. Coincide con alguna de las respuestas, ahá. Revisé que la hoja estaba correctamente cumplimentada. Respiré hondo, sonreí. Como de costumbre, doblé los folios con los cálculos a la mitad y los guardé en la maleta (desde que llegase a la habitación los tiraría sin volverlos a mirar, siempre hago así). Mochila al hombro. Me levanté, recorrí el largo pasillo de la E2 de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos (también conocida como el matadero de Madrid en funciones). Entregué el examen. Abrí la puerta. Sonreí de nuevo. Libre al fin. Juro que sonreí hasta que noté la tensión en los pómulos. Bajé rápido los escalones en espiral de la escuela. Salí, del frenesí no noté el cambio brusco de temperatura, ni hambre ni sed, tampoco el cansancio acumulado. La sonrisa y los pómulos tirantes, ya digo, parecieron llevarse todo.

Fui de compras. Sonaba MGMT cuando recorría la Gran Vía. Seguía sin tener frío, la euforia post exámenes me mantenía a una temperatura agradable. En la primera tienda me enamoré de una blusa blanca, de esas cuasi transparentes, con el cuello y la botonadura con un estampado genial. Algunos shorts de cintura alta y blusas básicas con algún guiño que las resaltaron de entre el montón de rebajas. Jerseys de lana hogareñamente preciosos y camisetas básicas de chico para ir a clase. El contraste de la lencería, el carmín y la ropa de chico.

Retomé mi relación con el vodka después de dos meses dándonos un tiempo. Acabamos bailando en una discoteca y cantando 19 días y 500 noches en el taxi de vuelta.

Dormí más de ocho horas seguidas.

Almorcé pinchos, cenamos en el Home Burger y bebimos cervezas en el bar que está en frente de casa de Monique.

Fuimos al rastro, un viejito me conquistó para comprarme un anillo, visitamos tiendas de mobiliario geniales, Marco consiguió una cámara por cuatro euros a la que no auguramos una larga esperanza de vida y por fin me decidí a comprarme los elefantes de la suerte para mi cuarto.

Cafés al sol.

Biografía de Steve Jobs.

Hoy diría que el aterrizaje fue el cuádruple de bonito que el resto de las veces. De verdad. Jodidamente precioso.

Y el top 1 de reproducciones de enero es:


sábado, 14 de enero de 2012

I believe I can fly

(sin respiración)



Cuando el universo se nos transforma en univértigo, algo cruje en nuestras vidas cada vez más frágiles. Cumbres y bóvedas se van quedando con nuestras huellas y no sabemos a ciencia cierta si avanzamos o retrocedemos.
El vértigo del pasado nos sitúa entre la memoria y el olvido. En cambio el presente vibra como un juego. Pero no es un juego, el vértigo es algo serio, tan serio que nos va cambiando la factura del rostro.
Por supuesto es un riesgo. Hay vértigos que sobrevienen cuando nos enfrentamos un abismo y otros que nos invaden cuando inauguramos un amor. Vértigo puede ser un vahído o una angustia, una vibración o un estremecimiento.
Cuando atraviesa nuestra soledad, el vértigo se lleva la melancolía, pero nos deja más vacíos, más carentes, aunque eso sí, más estables y serenos. No obstante, cuando se nos mete clandestinamente en el sueño, nuestras pesadillas buscan como locas la salvación del despertar.
La verdad es que no quiero saber nada con el univértigo; prefiero otras provincias del eterno universo.
Mario Benedetti

lunes, 9 de enero de 2012

lunes, 2 de enero de 2012

diciembre

"Excuse me if I spoke too soon, my eyes have always followed you around the room"



Esta fue la canción que marcó un Diciembre no tal dulce como lo fue el anterior. Y esto se respalda en que el Diciembre que se sucedió en 2011 no fue tanto un mes de aprendizaje, como de desaprender.
Desaprender no es nada sencillo. Nadie nos enseñó nunca reglas memotécnicas para olvidar algo. En las últimas semanas muchas canciones de mi ipod dejaron de sonar, las paredes de mi habitación cambiaron, un frasco de colonia de Summer 2009 y demás recuerdos cuya apariencia física era demasiado dolorosa fueron introducidos en una cajita. La señal de skype que hilaba conversaciones felices a través del Atlántico dejó de llegar, la lucecita de la bandeja de entrada ya no parpadea.
/cambio radical de tema, sino, fallaré en mi desaprendizaje/
Pero también en este mes descubrí cosas nuevas. Dando por evidente el tema de aprendizaje y conocimiento universitario, experimenté que no es nada aconsejable mezclar zumos que contengan leche con alcohol; a no ser que luego Sara te cuide hasta que te sientas algo así como resucitada. Confirmé que el frío no es buen cicatrizador, en todos los sentidos. Nunca supe que me podía sonrojar tanto hasta el día que me dedicaron la canción de Dire Straits. Grabar vídeos en el portátil de Yaiza es altamente recomendable para hacer balances. Mi profesor de Termodinámica no es tan cruel como lo pintan. No tengo la más remota idea de cómo usar el Excel (necesito un curso avanzado a la par que accesible, indirecta para mi siempre fiel compañero de biblioteca). Friends fue es y será la mejor serie de la historia (y Phoebe mi ídola). Me gustan las notas anónimas y tengo cierta debilidad por los ojos azules. De hecho, creo que es muy difícil, por no decir imposible, mentir al portador de un iris de ese color. En ningún lado está escrito que en invierno no se puedan tomar helados todos los días, y dios, qué bien sienta una Navidad a 22 grados. Es ya un hecho impepinable que siempre me tocarán niños pequeños hiperactivos en el asiento de atrás del avión. Me concentro estudiando al lado de Marta, aunque esté recitando la Constitución a todo pulmón. Pablo es buen conductor, Varo sigue siendo Varo; y somos los tresmejorescolegasdelmundomundial. Que vivan las reuniones familiares, y los reencuentros.

Y he aquí el mismo mes, la misma azotea, e inevitablemente, queramos o no, la misma chica.

"La vida es una entrada y mil salidas"