sábado, 14 de enero de 2012

I believe I can fly

(sin respiración)



Cuando el universo se nos transforma en univértigo, algo cruje en nuestras vidas cada vez más frágiles. Cumbres y bóvedas se van quedando con nuestras huellas y no sabemos a ciencia cierta si avanzamos o retrocedemos.
El vértigo del pasado nos sitúa entre la memoria y el olvido. En cambio el presente vibra como un juego. Pero no es un juego, el vértigo es algo serio, tan serio que nos va cambiando la factura del rostro.
Por supuesto es un riesgo. Hay vértigos que sobrevienen cuando nos enfrentamos un abismo y otros que nos invaden cuando inauguramos un amor. Vértigo puede ser un vahído o una angustia, una vibración o un estremecimiento.
Cuando atraviesa nuestra soledad, el vértigo se lleva la melancolía, pero nos deja más vacíos, más carentes, aunque eso sí, más estables y serenos. No obstante, cuando se nos mete clandestinamente en el sueño, nuestras pesadillas buscan como locas la salvación del despertar.
La verdad es que no quiero saber nada con el univértigo; prefiero otras provincias del eterno universo.
Mario Benedetti

1 comentario:

  1. Inaugurar un amor...

    La verdad que yo pensaba que no quería nada con el univértigo. Pero, no sé si te ha ocurrido que hay una conexión astral con alguien o algo en un momento de tu vida. No sabes explicarla pero de forma innata se crean nexos que te llevan a un abismo. Ese de empezar algo nuevo. No veas que miedo da pero cuando pienso en la palabra miedo me digo a mí misma: no quiero ser una mujer con miedo. De esas hay demasiado ahí fuera. Lo cierto es que, prefiero sentir un "loquesea" (por no llamarlo de otra manera) a no sentir absolutamente nada.

    Sigue volando, explora el universo. Quizás encuentres una gran sorpresa, Nuria.

    Gracias -otra vez- por los ánimos.

    Un beso desde la bonita Granada :)

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