viernes, 11 de noviembre de 2011

ey camarera

Ey, camarera de las estrellas, despierta, aún es de noche pero es una noche preciosa de esas que te encantan, despierta pero no hagas ruido, habla como yo que te hablo en voz muy baja porque es muy importante y las cosas muy importantes solo se pueden decir en voz baja. Despierta, porque me voy, y te tienes que despedir de mí, camarera de las estrellas, me voy no sé a dónde porque esa es la clase de cosas que nunca sé, no lo sabía el día que crucé la carretera y me subí a tu equipaje, cómo te reías aquel día, vaya!! Era genial y estoy seguro que seguirás riéndote sin mí, con tus ojos azules a punto de reventar, escúchame, no es necesario que digas nada, pero sí déjame que yo diga, tengo mi maleta aquí, y la he llenado de cosas más importantes que mis espejos, te dejo en tu circo pero me voy después de haber besado a la bailarina de la caja de música, después de haber llorado borracho con los payasos y haberme caído al suelo con los equilibristas, me voy porque no me puedo quedar, sería peor, sabes que yo no sirvo para eso, soy el viajero y sé recordar y ojalá supiera prepararte té helado para cuando llegases de la última función de la noche, y te diera de fumar mientras jugamos a rayuelas en tu cuerpo, ahí fuera hay gente dispuesta a eso y dispuesta a muchísimo más, no estés triste, camarera de las estrellas, así parece que fueras a llorar y si tú lloras llora todo el mundo y eso no es bueno, te lo digo yo, que he visto cosas muy tristes pero también puedo decir que yo estaba allí el día que te desnudaste frente al horizonte y no quisiste ponerte la ropa en toda la mañana, yo pensaba que era imposible que tanta belleza aguantase tanto tiempo al natural, yo pensaba que la ropa servía para mantener el secreto encanto de la piel no descubierta, yo pensaba muchas cosas que dejé de pensar en aquel momento, pero aquí estoy, hablando en voz baja y aquí estás, mirando esos columpios sin niños a las tantas de la mañana, perdona por despertarte, ha sido la noche, no he podido evitarlo, no quería despedirme de nadie, sabes que no soporto las despedidas, pero estabas aquí durmiendo y me han entrado ganas de tomar un último trago de jugo de saliva de sueños, toma, bebe, hoy soy yo el camarero, está rico y quema mucho en la garganta, como a ti te gusta, como a todos les gusta, me pasaría vidas entera viéndote beber, a veces cuando se te cae una gota, siento el vértigo que se debe sentir deslizándose por tu cuerpo hacia abajo, a veces he pedido el deseo de ser tan pequeño que pudiera caminarte la piel paso a paso, se lo pedí a 14 estrellas fugaces que pasaron la noche en que te quedaste dormida encima de mí, en el ático de la carpa, lo pedí 14 veces seguidas porque estaba convencido de que así habría más posibilidades, ya sé que los deseos no hay que decirlos porque si no no se cumplen, pero me marcho, pequeña camarera, y es injusto que trate de convencerte de que he sido feliz, de que lo soy, de que tengo que seguir el camino, y tu seguirás en el circo poniendo jugo de saliva de sueños en las latas de alambre de la gente, gracias por dejarme entrar en la carpa y ponerme aquella nariz que me hacía parecer un fandango de broma, un pellizco de bulería, yo pensaba muchas cosas, cuando lo hablamos en el sótano de las indecisiones, que tú tenías mucho frío pero te negabas a ponerte la ropa y yo hacía teorías sobre la resistencia de la belleza a las bajas temperaturas, y hablé de que las elecciones a tomar traían consigo vidas que no tendría, por eso es que me tengo que ir, y no me mires con ojos de música, sabes que enseguida me pongo a bailar, a mirarte los pies de reojo, es tarde, y en verdad tengo sueño, pero también tengo sueños que no me dejan dormir, camarera de las estrellas, qué bonito volar, ahora te miraré de lejos, cuando señales los árboles de la jaula de brillos para que abran sus ramas al final de la función, siempre silbaba esa melodía, “fight of light”, y la gente decía oh!!! a la vez y tú al principio no me creías y yo no me creía que no te hubieras dado cuenta, pero claro, luego, cuando cogiste aquel vaso y empezaste a afilar las bebidas entendí que estabas tan acostumbrada a las exclamaciones, a las caritas embelesadas, que ni te dabas cuenta de ello, te voy a echar muchísimo de menos allá donde coño sea que vaya y deja por favor de mirarme así, sabes que conmigo te apagarías, que no soy de esa clase de magos capaces de retener los suspiros, mucho menos las lágrimas, va a empezar a amanecer, mira, ves aquel horizonte helado, voy hacia allí {...}. Claro que he sido feliz, de repente un día miré a lo lejos y allí estabas con tu bandeja de piedra en la mano, haciendo un juego de ojos tan bonito que ni siquiera me atreví a hacer trampas, ni siquiera quería otra cosa que seguir allí mirándote, me ha pasado tantas veces eso que algún día maldeciré la noche por su incapacidad para detener el tiempo, cuando sea el viejo viajero seguiré fumando en las cunetas y hablándole de ti a las montañas, contaré lo de tus ojos azules a punto de reventar y serviré sucedáneos de jugo de saliva de sueños en una bandeja de piedra, la pequeña camarera de las estrellas se vestirá de luz entre el brillo de las risas de los sauces y la silvestre balada de los transeúntes, y reiremos de veras, y de veras que seremos muchísimo más que aquella fugaz explosión que ocurrió la primera vez que nos vimos, tú olías a primavera y sabías a nostalgia de vino, ¿recuerdas?, toma mi amuleto de bolaño, guárdalo en el baúl donde guardas los detalles imperfectos de la gente, llévame contigo arriba de las acrobacias, donde los mimos y los cantantes juegan a las películas, piensa en esta tierra seca que un día nos meció en sus brazos, el paisaje se ha puesto triste na más ver tus legañas, pero no lo estés porque tus legañas son algo inalcanzable y las cosas inalcanzables nos hacen mirar al cielo y así salimos siempre guapos en las fotos, gracias, camarera de las estrellas, por haberme dejado compartir este trozo de viaje contigo, no hay nada que te detenga ahora, nunca lo hubo, ni siquiera estos brazos de poca monta que alguna vez se vieron en el privilegio de sostenerte, mira la vida, está dando saltos impaciente de que la saques a pasear cada mañana, como si nadie supiera lo mucho que tienes que ver con el brillo del agua en los estanques, con los cisnes que dejan un rastro de silueta mojada tras nuestras huellas, mira la vida mirándote y dame un beso de fuerza y de hasta luego, mañana por la mañana, cuando vuelva a aparecer la gran bola por el anfiteatro del mundo, tú volverás a quitarte las legañas para volver a llenar el paisaje de rocío, y poner un algo de instinto en los rostros de la gente, yo me encenderé un pitillo, allá donde vaya, y sin mirar hacia atrás, nunca, hacia atrás, soñaré con encontrarte en las próximas luces del camino.
ciao, camarera de las estrellas,
nos veremos,
seguro.

Texto de Escandaar Algeet, un grande



Tell me don´t cry on those lonely nights

Te quiero, siempre

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres

sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro

te dejo frente al mar
descifrándote a solas
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota

te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía

pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono

estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos

estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra

estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen

y ojalá pudiera estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirandoté.

Bndtt



sábado, 5 de noviembre de 2011

move. eat. learn


Move. Muévete. Haz todo lo posible por accionar la máquina. No precisa de combustibles costosos ni de difícil obtención. Solo hace falta algo de ímpetu e iniciativa. Vuela en avión, déjate llevar en globo, ten alas de libertad. Si puedes, llega a la Luna. No importa sino lo haces en un cohete de la NASA; todos tenemos nuestros propios medios, más terrenales, para alcanzarla. Deja el coche en el garaje y pedalea por el asfalto. Deslízate. Silba para detener a un taxi, habla con el conductor. Corre tras el último autobús de la noche, ese que acabas de perder. No pasa nada. Siempre te quedarán tus pies, tus mejores motores. Aprende a distinguir el tacto del suelo. Arena, césped, rocas, mármol, piel, parqué. Camina. Camina hasta que sientas tus pies sangrar. Sé amable con tus rodillas, no las dejes oxidarse con el tiempo. Cuza el charco. Atraviesa la Gran Muralla, los Alpes, el Canal de la Mancha, surca el Amazonas, los canales de Venecia en góndola, siente el pálpito de la estepa africana, la Ruta 66... que sé yo. El caso es no parar. Porque si lo haces, si bajas los brazos, y más aún, si detienes los pies, será el camino el que te haga a ti, y no al revés. Crea, camina tu camino. Aunque a veces no haya atajos y te veas forzado a dar rodeos. O creas andar en círculos o estés perdido o solo o absolutamente todo sea oscuridad. Cada uno crece con sus propias marcas de juventud. Vas paso a paso sin pensar muchas veces a dónde llegarás (hasta donde llegue, hasta donde pueda llegar). Siempre en el camino.


Eat. Come. Come bien, come bueno, come bonito. Enamórate de la comida, come con los ojos. Distingue el brillo, la textura, diferencia sabores. Lo dulce de la miel, lo ácido del limón, el reflejo del aceite, la pasta al dente, la grasa del jamón. Aprecia lo sencillo, ir a por el pan recién hecho y sacarle un mordisco. Disfruta de la comida sin aditivos, o con una buena compañía de adición. Adereza a tu gusto. Elige salsas y aliños y especias. Haz que hasta lo más soso tenga su chispa. Come lento, saborea, sin prisas. Come con las manos y olvida los protocolos absurdos que alguna vez alguien dictó. Aprecia lo simple y lo sencillo. Diferencia entre "cocinar" y "hacer de comer". No cuentes demasiadas calorías. Dile a tu madre que te enseñe a cocinar un plato de difícil preparación, el pavo de Nochebuena, por ejemplo. Uno que precise de muchas etapas y también de tiempos de espera de cocción. Puede incluso que pases mas de un duro día en la cocina preparándolo. Sácalo luego a la cena para la familia. Observa la ilusión con la que comen los demás lo que tanto ahínco te conllevó. Mira con qué velocidad desaparece la comida del plato, cuán de rápido se evapora todo tu esfuerzo. A veces la vida tiene un poco de esto.


Learn. Aprende. El mejor resumen a estos fotogramas: Prefiero morir vicioso y feliz a vivir limpio y absurdo. Prefiero encontrar una estrella en el fango a cuatro diamantes sobre un cristal.

Prefiero que la estrella queme, sea fuego, a un tacto rezumante de frialdad.
Prefiero besar el duro suelo veinte veces para llegar una sola vez a lo más alto a escalar poco a poco, sin caer nunca pero sin llegar jamás a la cima.
Prefiero que me duela a que me traspase, que me haga daño a que me ignore.
Prefiero sentir.
Prefiero una noche oscura y bella, sucia y hermosa, a un montón de días claros que no me digan nada.Prefiero una cadena a un bozal.
Prefiero quedarme en la cama todo el día pensando en mi vida a levantarme para pensar en la de otros.
Prefiero un gato a un perro: porque el gato te araña, te es infiel, te ignora, se escapa, pero sabes que, a pesar de todo, no podría vivir sin ti. En cambio, el perro es tonto, no sabe nada, te obedece hasta el absurdo.
Prefiero las mujeres gato a las mujeres perro, por las mismas razones.
Prefiero el mar a la montaña. La vida es una noche tumbado en la playa, mirando las estrellas sin verlas, soñando despierto, dejando que la arena se cuele entre los dedos de mis pies, embriagado de todo. Y la noche, siempre la noche. Nunca la luz del sol. La noche es mágica, me hace vivir, no pensar. Me pone en movimiento. Rompe mis esquemas.
Prefiero las noches frescas de verano, andar con poca ropa, sentarme en el suelo y meterme algo de vida en el cuerpo. La mañana me sabe a dolor de cabeza. Me da sueño. Me quita las ganas de hablar. Me recuerda que soy mortal. Me recuerda que soy normal. La noche me hace único.
Prefiero experimentar las cosas, aunque me hagan mal. Aunque me hiervan la sangre. Prefiero probarlo todo a morirme sin saber lo que me gusta.
Y, más que nada, prefiero la vida que dan sus besos y la suave caricia de su piel caliente

miércoles, 2 de noviembre de 2011

donde debiera estar esta noche



Todo empezó una noche de invierno de 2009. Sí, la estación fría que precedió a aquel verano tan jodidamente genial que supuso un punto y aparte para muchos aspectos que siguen sucediéndose a día de hoy.
Dos individuos, pongamos por caso él y ella, mantenían una cita sin concertar en el ciberespacio. Cabe recordar que en las conversaciones y miradas de madrugada crecen besos que algún día, en algún momento, se darán. Puede que él eso ya lo supiera y he aquí que comenzara su plan de acercamiento hacia ella. La táctica, he de admitir, fue limpia, elegante, sin pretensiones subidas de tono ni ofrecimientos forzados. Mi estrategia es quedarme en tu recuerdo. No sé cómo ni con qué pretexto, pero quedarme en vos.

-Él: ¿quieres que te pase una canción que me encanta?
-Ella: vale...
Iniciando transferencia de archivos
Ha recibido correctamente "Bonus track"
-Él: cuenta atrás, ¿va?
Abriendo iTunes. Play.
-Ella: ahá

Se dispararon desde los altavoces del portátil unos acordes solitarios de guitarra. Una voz masculina y con tintes melancólicos. Time has passed and we stay here, we gather together to see the sun...
A decir verdad, puede que esa canción haya sido una de las que más veces haya reproducido, y no sabría decir si es triste o alegre.

-Él (2.56 min después): ¿te gusta?
-Ella: sí, mucho.
-Él: ¿en serio?
-Ella: sí, de verdad.

Puede que fuera lo avanzado de la noche, que la chica tuviera catarro y se sintiera cansada o simplemente el hecho de que fuese un tanto reservada o fría en su carácter. Pero el caso es que en ese instante ella no imaginó que en apenas un mes se sabría de memoria la totalidad de las canciones de aquel grupo, que a veces cantaban en inglés y a veces en español rioplatense, ese de los yeísmos y voseos. El pronóstico de las conversaciones y miradas de madrugadas se cumplió, no se sabe si fue cosa del destino (ese pillo azar en el que tan sumamente poco creía ella) o el efecto de la lluvia en el asfalto de una noche de abril.
Parece que termina la fiesta y no me importa demasiado si las luces dejaron de brillar, si están apagadas o no las veo porque todo me resulta tan familiar.



Astroboy se separó hace tres años. Hoy, día 2 de Noviembre se volvieron a juntar para tocar en Montevideo junto con Beady Eye. A las 23.30 de la noche, hora de Madrid, ella se encontraba entre apuntes de Termodinámica en la biblioteca. Su móvil se ilumina. Ella sale corriendo de la sala, pulsa la tecla verde. Los mismos acordes solitarios de guitarra, la misma voz masculina y los mismos tintes melancólicos se escapan a través del teléfono. Como acto reflejo ella sonríe. Y a lo mejor si la sonrisa viene de muy adentro, usted puede llorar sinceramente, sin desgarrarse, sin desesperarse, sin convocar la muerte ni sentirse vacía. Llorar, solo llorar; entonces su sonrisa si todavía existe, se vuelve un arco iris.




En ese concierto era donde ella debía estar esta noche. Suerte que tiene a su reserva. Él es demasiado grande para cualquier ciudad.
Music sounds better with you