viernes, 22 de julio de 2011

sobre continentes y contenidos



-Y, ¿tienes novio Nuria?
-Sí
-¿Vive aquí, en Madrid?
-No
-¿En Las Palmas?
-No
-¿Entonces? ¿En serio que tienes novio?
-Sí. Vive en Montevideo.
(cara de circunstancia por parte de mi interlocutor)
-¿Entiendes por Montevideo lo mismo que yo?

Sí. Yo cuando hablo de Montevideo no es lo mismo que quien dice que vive cerca de Buenos Aires, en la parada de la línea 1 del metro. Cuando yo lo digo me refiero a las correspondientes coordenadas del hemisferio sur, la capital del país de la bandera celeste y los acentos suaves.

La gente suele extrañarse de las relaciones a distancia. Lo que el mar está lleno de peces, lo de un clavo saca a otro clavo, lo de la distancia es el olvido. Bueno, sí, es una opinión. Que no la mía. A veces hay circunstancias que no buscamos sino que nos encuentran. Y puede que lo más fácil sea dejarse llevar por ellas, bajar los brazos, mirar hacia otro lado. Yo no elegí eso. Y no sé si fui y soy valiente, suicida, ilusa, inconsciente. Pero el caso es que cuando estoy con ese chico puedo afirmar con rotundidad que esto es lo mejor a lo que puedo llegar hoy. Y puedo asegurar que el primer beso después de tantos meses es la mejor mezcla de recuerdos pasados e ilusiones por venir. El roce eléctrico de los brazos adecuados, sentir tan cerca que las distancias jamás fueron tan lejanas. De verdad que es volver a la vida.

Por eso siempre cito a Marx cuando dice que no es la historia la que hace a los individuos, sino los individuos a la historia. Es genial luchar por algo que quieres. Por lo que más quieres. Me da jodidamente igual el rumor del mundo. En el momento de la verdad solo estamos él y yo. Y no me importa demasiado si las luces dejaron de brillar, si están apagadas, o no las veo porque todo me resulta tan familiar.

Héctor sabe mucho de órganos. También conoce los míos. De sobra sabe todo de mi pequeña bomba del tamaño de un puño, la de las aurículas y ventrículos. Él está ahí, se ganó su lugar, es donde gobierna y nadie ostenta a su puesto. Es un absoluto. Y por esto último, es absurdo hacer cualquier calificación que le incluya, por el mero hecho de que no existe comparación.

He aquí y por lo tanto que no me importa demasiado el continente si tú eres el contenido.


I love you
I love you too
¿Forever?
Forever. There's no life without you.

Después de todo qué complicado es el amor breve
y en cambio qué sencillo el largo amor
digamos que este no precisa de barricadas
contra el tiempo ni contra el destiempo
ni se enreda en fervores a plazo fijo.

El amor breve aún en aquellos tramos
en que ignora su proverbial urgencia
siempre guarda o esconde o disimula
semiadioses que anuncian la invasión del olvido
en cambio el largo amor no tiene cismas
ni soluciones de continuidad
más bien continuidad de soluciones.

Bndtt

Felices 21, amor

miércoles, 6 de julio de 2011

cristina



Que la vida tiene sus vaivenes, sus altibajos, eso ya lo sabíamos. Que en verdad lo único que podemos hacer es descubrir el milímetro del universo que nos tocó en suerte. Y ya, entonces, ver qué hacer con la circunstancia que muchas veces no buscamos sino que nos encontró.

Una de esas circunstancias se llama Cristina. Te podría decir lo que le gusta comer, el helado de menta y chocolate que se pide siempre en gelizia, la forma en que aparta las verduras de la carne del chino, las papas lays con zumo de melocotón después del gimnasio, las pizzas de lasagna (sin los bordes), los bocadillos de alioli a media mañana, el queso cheddar (sí, nunca dejará de estar enamorada del queso cheddar). Te podría decir lo que le gusta de ropa, la forma en que salta(mos) al ver un special prize, cuando misteriosamente tiene su armario de ropa prestada por todo el mundo, la voz que pone cuando me va a pedir un vestido. La puedo reconocer a leguas por su forma de caminar, y la manera en que se peina el fleco. Y cuando fuma, cuando tose, cuando le dan ataques de hipo. Casi podemos terminar las frases una de la otra. Sé las canciones que le gustan, las películas, los libros. Sabemos nuestros sitios, nuestras señales, nuestros gestos, nuestros mensajes.
La he visto cantar, la he visto sentir, la he visto llorar, la he visto sonreír, hacer el payaso, ponerse morena, la he visto en forma, la he visto enferma. Creer, crear...
A la única a la que esto corresponde sabe mis formas y mis maneras. Sabe que podría seguir durante muchas líneas, pero que estoy agotada, que es mi primera tarde de verano y transcurre entre cajas de mudanza. Y sé que son algunos minutos más tarde, pero no pasa nada. Es como cuando una se retrasa cuando quedamos en Venegas (vía gps)... te pones música y miras a los pajaritos ;)

Gracias por estos años, desde aquella casualidad de Glotina, y todo lo que vino después.