viernes, 3 de diciembre de 2010

let's both get on that rocket


Todo empezó como una historia pirata, ya tú sabes Jack. Pero no hubo cañones ni abordajes. En su lugar izaste bandera blanca e inundaste todo con una luz cálida que acabó con mis sombras. Aún así me secuestraste. A decir verdad yo también me dejé naufragar en tu mar. Me gustaba nadar allí, permanecer a la deriva de tu cuidado.
Después pusiste rumbo a algún lado, un astro dijiste. Sí, supongo que me llevaste a-Marte. Sin ponernos previamente de acuerdo nos cogimos de la mano y nos entendimos mutuamente en otros planos de la locura, o del amor.
Cuando desembarcábamos en alguna isla siempre ibas sobre ruedas, pero nunca me dejabas atrás. Claro que yo era una pequeña rolling stone, y me llevabas de la mano a tu lado. Por las noches me acurrucaba en tu costado, apoyaba la cabeza sobre tu pecho y sincronizaba mi corazón con el tuyo. Entonces jugabas con mi pelo y me hablabas de estrellas, de ir a verauroras boreales y de surfear al atardecer. Me explicaste qué era un googol, la memoria savant y un día venus. Y prometiste pasar uno conmigo. Juntos construimos en nuestra imaginación una casa con escaleras de luces, un proyector para la pared y una claraboya en el techo. Colgaste de mi cuello tu collar, un cuarzo rosa y cientos de besos. Nuestra historia se escribió en post-it, en graffitis, en avenidas, en cartas en la playa y en paquetes que cruzaban el Atlántico. Y aunque tenga que pasar por aduanas y controles y peajes, los dos sabemos que es la mejor historia. Tatuaste tus labios en mi piel, combinación de tintas de ternura y pasión. Eras el único que sabías avivar la llama de mis sentidos, y juntos nos fundíamos con y como elHielo. Desorbitabas mis pupilas. Sabías de sobra que aunque yo estudio aeronáutica, prefería verte a ti lanzar avioncitos de papel desde la azotea a mis motores y fórmulas extrañas. Ahora también sé que me esperan más aeropuertos.
Claro que a veces pasaba eso que no nos gustaba demasiado. Sí, a veces nuestros caminos divergían. Tu ponías rumbo al oeste, a cierto Uruguay que vivía en la Luna, te deslizabas por lacurva superficie del Atlántico. Ya sabes que yo soy de las que dicen que el mejor camino no es siempre una línea recta, y nunca me cansaré de repetirlo. Porque yo no entiendo demasiado de distancias ni fronteras. Tú y yo, como niños traviesos que sonríen entre dientes, jugamos a saltarlas, a esquivar a aquellos que tratan de establecer límites, a mandarnos regalos no hechos con dinero, sino con el corazón. Sin saberlo hemos creado una dimensión compacta donde solo estamos tú y yo, a razón de milímetros, entrelazando pedazos de memorias de antes y proyectos y locuras por venir.
A decir verdad nunca me ataste a quedarme a tu lado. Pero ya te digo, siempre me gustó ir de la mano contigo, que me llevaras de la cintura y me sacaras cosquillas. Hasta hacerme rabiar, y te crujieras los dedos. Y luego me dieras un beso y sonrieras de esa forma en que me sentía explotar, y ya todo me daba igual. Reinabas en mi mente. Jamás me dejaste sola. Y yo sigo sintiendo, así sea a kilómetros, tu luz, tu voz, tu calor. Tu mar.

cuando me invaden los problemas
cuando me quiero acostar
siempre me queda el consuelo de volver allí a nadar