martes, 24 de agosto de 2010

flores azules





Y tu piel es blanca, como esta mañana de enero. Demasiado hermosa como para ir a trabajar. Y sin pestañear, hablamos con la jefe en cuento chino. Y como niños, nos volvemos a acostar. Se supone que debía ser fácil. Tienes frío, pero a veces, lo hago un poco difícil. Perdón. Suerte, que tú ríes y no te enfadas, porque eres más lista y menos egoísta que yo.
¿Todavía tienes frío?
Bueno, cierra los ojos un minuto, que te llevo a un lugar.
Imagina una calita, yo te sirvo una clara
es verano y luce el sol
es la costa catalana
Y estamos tranquilos, como anestesiados
después del gazpacho nos quedamos dormidos
mirando el tour de Francia en la típica etapa donde Lance gana imponiéndose al sprint
con un segundo de ventaja
en el último suspiro, colgándose a sus hombros el mallot amarillo.
De nuevo el chiringuito, un bañito
helado de pistacho y partida al futbolín
lanzamos unos frisbies, jugamos a las cartas
y acabamos cenando sardinas y ensalada.
Bebemos dorados, hablamos callados
la Luna, la sal, tus labios mojados.
Me entra la sed y pido una copa
y España se queda en cuartos en la Eurocopa.
Pero nos da igual, hoy ganaremos el Mundial.
Subimos a tu casa, hacemos el amor y sudamos tanto que nos deshidratamos
el tiempo se para, el aire no corre
mosquitos volando y grillos cantando
y tu a mi lado, muriendo de sueño
cansada, contenta, me pides un cuento
y yo te lo cuento, más bien me lo invento
Te explico que un niño cruzó el universo
montado en un burro con alas de plata
buscando a una estrella llamada Renata que bailaba salsa con un asteroide
llamado Julián Rodríguez de Malta
malvado, engreído, triador forajido, conocido bandido en la Vía Láctea
por vender estrellas independientes a multinacionales semiespaciales...
Y te duermes...
Vivan las noches
el sol, la sal en tus labios
Vivan las noches
el sol, la sal en tus labios
Al principio, como siempre, dormimos abrazados
y cuando ya suspiras
me retiro a mi espacio
me gusta dormir solo, a tu lado
de la cama, esta cama, hoy repleta de mantas
en este mañana fría
fría
congelada.
Delafé y las flores azules.


NOTA (para quien corresponda): ayer pasé por delante del gabinete. Todavía se ve :)

miércoles, 18 de agosto de 2010

ley de oferta y demanda

Nunca en mi vida estudié economía. Pero a grandes rasgos me explicaron los conceptos básicos del capitalismo y la ley de oferta y demanda. Eso que se conoce como mercado, creo recordar. Dicen que estamos en tiempos de crisis,que la cosa no anda bien. Se oye, no para de oírse, eso de especulación, recortes, recesión y esos términos en boca de expertos que la mayoría del pueblo no entendemos del todo. Pero sí que nos afecta.
Así pues, querido lector, aproveche nuestras ofertas: objetos nuevos y reliquias ya usadas, cosas frescas y podridas, absolutamente todo al mejor precio.
Aquí se venden frutas y verduras, champagne descorchado, mensajes en botella. Negativos de fotografías, copas a medias, alcohol de heridas para el corazón, aguardiente congelado, rifles descargados. Espejos cóncavos, ortodoncias curvas, faldas de baja costura, cortometrajes de seis horas y trajes de diseñador, poemas anónimos, insultos de autor. Naranjas mecánicas, envíos de besos, abrigos sin mangas, corazones de manzana, jarrones sin flores, tenores mudos, conciertos de desconciertos. Relojes de sol, nubes de algodón, abanicos de polaroid, sonrisas desdentadas, guitarras sin cuerda, plagas de langostas, mentiras educativas, catálogos de excusas, desfiles de reclutas. Hongos en almíbar, roturas cosidas, uñas comidas, desastres de sastres, loros bilingües, palomas mensajeras, móviles sin cobertura. Piscinas sin fondo, alarmas a deshora, pan sin miga, tubos de escape, bocinas afónicas, burbujas de refresco, lágrimas camufladas, ironías sarcásticas, sarcasmos irónicos, simulacros de incendios, coches sin freno. Discos rallados, cebras a cuadros, aviones sin alas, prostitutas de lujo, almas en pena, piedras filosofales, paciencia de hartarte, estrellas errantes, imperdibles perdidos, álbum de olvidos.
NOTA: puede pagar con tarjeta de crédito, de débito o en efectivo. Según el precio del producto o de la cantidad de dinero que guarde en su bolsillo, puede dejar a modo de pago sus ojos y/o riñones. En caso excepcional, si usted posee una mirada que pueda cortar las leyes, el importe total será gratuito.


jueves, 5 de agosto de 2010

till the stars don´t shine




Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía, o creía saber, que una estrella no puede ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza, y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dio unos pasos hacia delante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la plaza destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de tirarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella.
Herman Hesse.

domingo, 1 de agosto de 2010

let's make better mistakes tomorrow















Noche... noche estrellada, noche cálida, noche oscura. Noche aún joven, de aventuras a la espera, noche incierta.
Noches de verano, de faldas que se acortan y piernas que se alargan. Piel desnuda, expuesta, reflejos del sol abrasador.
Noches de picardía, de carmín y labios frescos, que provocan, que tientan por buscar una boca ajena, dejando en ella ese sello rojo, prueba irrefutable de la infidelidad.
Noche que nace inocente, de un celeste que se antoja infantil y que va perdiéndose en tintes anaranjados y violetas hasta agonizar en ese azul petróleo.
Noches de alcohol, de copas de más, de desinhibicionismo, de risa fácil, de "esta es la último, de verdad", de promesas que se rompen tan pronto como la copa se vacía. Somos jóvenes...ya mañana llegará el arrepentimiento.
Noches de música estridente, de caderas que parecen salirse de sus órbitas, de canciones que taladran el cerebro,de ritmos pegadizos que te hacen alzar las manos, inventar pasos nuevos, dejar volar tu imaginación sobre esa nube espesa de ilegalidad.
Echar la cabeza hacia atrás y soltar una carcajada impura, disfrazada de la ronquera del alcohol. Y besos, y miradas cargadas con intenciones que quizás mejor no descifrar. Respirar, cuerpos que se juntan y se separan. Suspirar. Sobredosis...de adrenalina. Notar cómo el corazón palpita en una carrera de latidos desenfrenados, creer que vas a explotar...
Y volver a echar la cabeza hacia atrás. Pero esta vez dejar de sonreír, darse cuenta de lo estúpida que puede llegar a ser la especie humana en ocasiones.
Y la noche...la noche continúa, infalible. Ajena a los problemas de la gente. Noche traicionera, que te hace volver a la realidad, tan rápido como una estrella que cae, fugaz...dulce e ingenua estrella caída.

Nota: texto no autobiográfico en su totalidad. Fotos: cobra snanke