viernes, 29 de octubre de 2010

aero



Somos como aviones.
Y ahora te explicaré detenidamente por qué lo digo.
Despegamos, nacemos. Todo sucede como una reacción explosiva. Que surge de la fusión de dos elementos que se atraen, de millones de átomos vibrantes que se entrelazan, ordenadamente eclécticos. Ves cómo la química es importante. Pasión incombustible, tendemos a amar porque procedemos del amor. Y es entonces cuando el elemento o producto resultante adquiere la energía necesaria para empezar a rodar por el asfalto. El piloto sigue atento las indicaciones de los controladores, y aunque es consciente de que podría ignorarlas y hacer lo que le viniera en gana, la mayoría de las veces les hace caso, ciegamente. El avión se dirige hacia la pista, toma posición, enciende los motores, coge velocidad, aumentan las revoluciones...y es entonces cuando llega el punto crítico en que todo depende del comandante y su decisión. Como un salto al vacío. Pero hay que ascender. Toma altura, casi de forma exponencial, dejando tras de sí una estela de adrenalina, de desenfreno adolescente. Su ego crece de forma proporcional a los metros que se separa del suelo. Por un momento se cree el dueño del cielo, lo cruza sin mirar atrás, lo desgarra, desafiando a la misma gravedad. Siente que roza con sus alas la inmortalidad.
Pero de repente llegan los problemas. Turbulencias que le obligan a perder velocidad, a ser cauto. Y se percata de que no siempre el cielo es tan azul, ni siempre está tan despejado. Es consciente del peso del suelo a sus pies, de la fuerza que tira de él hacia abajo, mide cautamente la posible caída. Reserva a un segundo plano los impulsos, sabe que una sola de sus acciones puede afectar el curso de las vidas de muchos. Otras veces esos "muchos" parecen haberse desvanecido, y el azul que lo rodea todo solo recuerda a soledad infinita. Necesita compañeros en su viaje. Y aunque la gran mayoría se acercarán y alejarán a lo largo de la ruta, unos pocos permanecerán fieles al costado de la nave. Todos van en la misma dirección, solo que cada uno por un camino diferente. Y así sea kilómetro a kilómetro, irá recorriendo el mundo. Es bien sabido que la vida es un viaje de ida y vuelta. Sabe que le esperan muchos aeropuertos, pero nada se puede comparar al cosquilleo que sentirá cada vez que vuelva a su hangar de fabricación. I will always know, I'm not so far from home.
Con el paso de los años, el avión irá reduciendo sus travesías, cambiando piezas ya desgastadas... PEEEEERO... no me apetece pensar en eso. Este avión acaba de despegar, puede sentir la libertad en sus alas, que lo elevan hacia arriba, el velocímetro marca el máximo. Kamikaze hacia la inmortalidad.

5 comentarios:

  1. Pequeña kamikaze (sí, me tomo el atrevimiento de llamarte pequeña, porque es una palabra que uso mucho)

    Una vez más una gran actu, quizás con un halo de nostalgia, ¿no? Pero yo creo que eso es bueno, porque significa que hay recuerdos que perfuman nuestra alma, que siguen ahí aunque hayamos ascendido por el cielo y desde ahí las cosas parezcan distintas. Sin embargo, como tú dices, siempre hay gente que se mantiene al pie de nuestro cañón "de paz" (porque de guerra suena muy feo) y son algo así como nuestro estandarte, sin fronteras... Cada uno de ellos, hacen del viaje algo más especial independientemente del tiempo que hayamos compartido con ellos. Simplemente, intento decirte, que "aunque reduzcas tus travesías" vas a encontrar a un montón de gente que revivirá contigo todas las experiencias y expectativas cumplidas durante el viaje. No importan las piezas, sino las fuerzas...

    Un beso muy grande.
    Disfruta de Madrizzzzzzzz por mí también eh!!

    Besitos desde Granada.

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  2. A-LU-CI-NAN-TE.

    Tendemos a amar, porque es a lo que hemos venido al mundo, a amar sin medida.

    Un beso enorme!

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  3. me gustaaa. buscamos el amor por que hemos surgido de el!!
    un besoteee grande ojos azules :)

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