lunes, 26 de agosto de 2013

Tal día como hoy hace exactamente un año.

Una familia en torno a la mesa. Y una amiga de adopción, al menos por un día, a pesar de tener sus raíces en la isla de enfrente y con la excusa de compartir apellido. Recuerdo que comimos pollo asado, papas y ensalada. De postre la tarta de todos tus cumpleaños. Recuerdo incluso la ropa que llevábamos las dos, el hombre del ramo con flores amarillas, las tiendas vintage que me enseñaste, tu instituto y las historias de cuando Miriam se escapaba en el recreo. Cuando te fuimos a cantar el consabido "cumpleaños feliz" tu madre dijo que bueno, que sí, que lo cantáramos, pero que tú habías nacido un poco después, ya por la tarde, de aquel 26 de agosto de 1992. Cuando las manecillas marcaron el momento exacto, tu madre te dio un beso, sonrió, y dijo "ahora sí". Yo reconozco no recordar la hora exacta, pero sí que que eran las 20:10, cuando preferías la luz en las tardes en la 327; y el 2:17 el minuto que esperabas para decir "ESTA es la frase" del gone, gone, gone de Phillip Phillips.

Tal día como hoy hace exactamente un año.

Quiso nacer pelirroja e inglesa (o en su defecto irlandesa) sin ser consciente de la fortuna de venir a abrir los ojos al mundo como princesa de una de las siete afortunadas. Su nombre, “princesa del sol” o “rayo de luz” no dista demasiado de la agradable sensación que es la calidez de pasar las horas junto a ella. Algo así como las 20:10 de las tardes de verano en la 327.
Podría hablar mucho de la chica cuya amistad se forjó a partir de un “tía, son tan grandes que les voy a poner nombre”, y como no es el momento de la merienda y no estarás mirando el reloj entre resoplidos para que me vaya de tu habitación, eso es lo que voy a hacer. Quedarme cinco minutos más de tu tiempo. Siempre cinco minutos más.
Yaiza tiene la caligrafía pulcra y cuidada. Respeta la rigurosa escala de colores en sus apuntes, toma prestados bolígrafos azules y regala otros tantos de tinta verde. No acostumbra a llevar consigo corrector, cómo va a equivocarse ella. Le gustan los juegos de palabras. Olvidé mencionar que otra acepción de su nombre es “arco iris”, de ahí lo de Yainbow. Presta atención a las letras resaltadas en mayúsculas. Y es cromosoma, conjunción y también incógnita. Y si despejas, y la respuesta es ella, cualquiera pudo haber sido la pregunta. Y si ella fue la pregunta, respondas lo que respondas, te equivocas.

[...]
Yaiza son los cereales del desayuno, sin leche. El llavero de la cámara para las llaves y el de Canadá para la mochila. Las comidas sencillas, sin guarnición o en otras palabras bichitos. Los corazones en el melón, la sandía y en los apuntes propios y ajenos. Los recogidos de pelo con lápices y el gesto característico para apartar los mechones de la cara. Las aletas de la nariz abiertas. Los pelirrojos, Ron Weasley y el príncipe Harry. Los post-it y los impresos de recuerdo en la pared, la silla de mimbre y KEEP CALM AND CARRY ON. Sus pasos en el pasillo, sus toques en la puerta y su buzón de voz. Su miedo por los rayos, la antena y su radiación, las arañas y las películas de terror. Francesitas, camisas de flores y el vestido azul que elegí yo. Sus teorías en todos los campos, la palabra pichurri y el acento peninsular que tomó de adopción. Adorable, romántico y perfecto.
[...]
Y más allá de la descripción anterior, y por encima de todo y todos, es valiente. Jodidamente valiente. Si ya de por sí hace falta hacer acopio de fuerzas para estudiar medicina, imagina además si te digo que lo compagina con despuntes como peluquera, celestina, fotógrafa, actriz y cantante a tiempo parcial. Y como buena hija, nieta, hermana y amiga a horario completo. A veces es huracán y arrasa por escenarios donde tú solo la puedes admirar desde las butacas rojas pensando de dónde carajo salió esa voz. Ya te digo que es huracán, pero tras su paso todo resulta mejor. El tesón, las noches en vela y el sacrificio personificado. El gusto por el trabajo bien hecho y el detalle. “It´s sweet when someone knows every single detail about you. Not because you constantly remain them but because they pay attention”. Es más que sensible, es sensata. Y arriesga y se expone y gana más de lo que ella piensa, de eso estoy completamente segura. “Porque has venido a recoger tu imagen y eres mejor que todas tus imágenes. Porque eres linda desde el pie hasta el alma, porque eres buena desde el alma hasta mí. Porque te escondes dulce en el orgullo. Pequeña y dulce. Corazón coraza”.

Tal día como hoy hace exactamente un año.

Después de que yo le dejara ese sobre en su cuarto antes de irme al aeropuerto. Hubo otro sobre. Del portador del GEN adecuado, que trajo muchas muchas más sonrisas que lágrimas. A pesar de las conclusiones de nuestros balances en el portátil y de las historias de hijos de panaderos. De las frases de Einstein y las fuerzas motrices y la buena suerte que llevan consigo las ramas de bambú y los bonsái. Todo queda fuera de llegar a su alcance, porque she's like a Yainbow (con el ritmo de la canción de los mismísimos Rolling Stones) . Y aunque sé que odia esta película, todas las mañanas camino al Gregorio deberían pasarle, como mínimo, cosas de este calibre:


NOTA: sustituir la cara de Harrison Ford por la de la abuela de Anastasia, en nuestro caso

Este texto vale por una sorpresa en Madrid, de parte de las cuatro canarias hacia la pelirroja que completa el pentágono insular que reside en ESM. De antemano te pedimos perdón porque seguro que no sabremos combinar a la perfección las cartulinas, pero prometo buscar en youtube tutoriales para hacer las florituras pertinentes a la hora de envolver regalos y ver un documental sobre la caligrafía en la época del Barroco (con bolígrafo dorado, o plateado en su defecto, descuida).

Tal día como hoy hace exactamente un año. 

Yo creo que, minuto más, minuto menos, es esta la hora a la que se refería tu madre.

Feliz Cumpleaños Yai
Ya va uno más para sumar a LA década



miércoles, 29 de mayo de 2013

Zach Sobiech - My last days

What is a soul? It´s like electricity - we don´t really know what it is, but it´s a force that can light a room
Ray Charles

Este es Zach. Zach Sobiech. Cuando tenía 13 años fue diagnosticado con osteosarcoma, un tipo de cáncer de hueso que afecta principalmente a niños. Durante su tratamiento fue sometido a 10 cirugías y 20 rondas de quimioterapia. En mayo de 2012 sus doctores no le daban más de un año de vida. Como respuesta, Zach grabó la canción Clouds.


Esta es su canción:



Y esta es su historia: My last days


sábado, 25 de mayo de 2013

"Y así, con la luz del sol y la explosión espléndida de las hojas que crecían en los árboles como crecen las cosas en las películas a cámara rápida, tuve la certeza bien conocida de que la vida vuelve a empezar con el verano"

"Tenía una cara triste y deliciosa, con detalles luminosos - los ojos luminosos y la luz apasionada de la boca - y había en su voz una emoción que los hombres que la habían querido no podían olvidar: una vehemencia cantarina, un "óyeme" susurrado, la promesa de que acababa de vivir momentos felices y vibrantes y que momentos felices y vibrantes esperaban en la próxima hora."

"Llegaban a la fiesta con una ingenuidad de corazón que les servía de entrada"

"Era una de esas raras sonrisas capaces de tranquilizarnos para toda la eternidad, que sólo encontramos cuatro o cinco veces en la vida. Aquella sonrisa ofrecía - o parecía ofrecerse - al mundo entero y eterno, para luego concentrarse en ti, exclusivamente en ti, con una irresistible predisposición a tu favor. Te entendía hasta donde querías ser entendido, creía en ti como tú quisieras creer en ti mismo, y te garantizaba que la impresión que tenía de ti era la que, en tus mejores momentos, esperabas producir"

"...y bebimos alegría nerviosa con la cerveza fría"

F. Scott Fitzgerald - El gran Gatsby



"Y mira que tienes manías, Nurita. Pero de entre todas, la más detestable es subrayar los libros"
Mi padre, indignado por mi subrayador azul  en uno de  sus libros





lunes, 31 de diciembre de 2012

Aloha 2013

Planifica lo que no sabrás si vas a hacer 
Y así podrás seguir planificando el resto de tu vida.
Y vivir todo aquello que sucede mientras los planes no salen como habías planificado.
Planifica qué harás para ser feliz.
Y cómo asimilarás que las cosas verdaderamente importantes en la vida, nunca suceden como las planeaste.
Planifica que los planes de futuro
se crearon para que mientras los persigues, encuentres mejores planes.

Aloha 2013


Iremos a gastarnos unas cuantas noches más


En todo caso, la anticipación es lo mejor


En todo caso, la anticipación es lo mejor.

Lo que quiero decir con esta frase es que en la vida hay horas malas (las 3 de la mañana, la hora del lobo, no hace falta incidir en la razón) y hay horas buenas, y ahora estoy en una de ellas. La una del mediodía, una de mis horas favoritas desde que era niño, otro Lugar Seguro, la hora de la anticipación, cuando trotaba hacia la cocina de mi abuela y metía la nariz en las ollas, aupado por ella, preparando mis sentidos para el festín del domingo. Una hora que te prepara para lo venidero, pero que lo hace de una forma tan maravillosa, tan apacible, tan entusiasta, que termina siendo mejor que lo venidero, no sé si me explico. Espero que sí. Es algo importante para mí. Es algo que aprendí en la infancia, como todas las cosas fundamentales.







martes, 20 de noviembre de 2012

El optimismo se ejercita. Y una buena forma de hacerlo son las meriendas de los domingos.









lunes, 19 de noviembre de 2012

I record only the sunny hours

Si hablamos en función de fracciones, me sitúo en lo que ojalá fuera 1/5 de los días que me corresponde pasar aquí. Cuando eche la vista atrás, con ojos varias decenas de años más viejos, recuérdame cómo era cuando entré en la veintena.


Me gusta la vida bajo el sol. Me gusta cuando mi padre me despierta tocando al piano una canción que le mostré la noche anterior. Me gustan también los aeropuertos con sus idas y venidas y viajar en avión. Cuando asciendes como contándome las costillas. Bajar corriendo las escaleras de caracol de mi escuela a la salida de un examen. Siento una inexplicable debilidad por los viejitos con boina y pañuelo en el bolsillo de la chaqueta. Subrayar citas en los libros que leo. Y de entre estos últimos, siempre preferiré cualquiera de Benedetti. El carmín, el encaje y la ropa de hombre. El olor a bebé. Y a jazmín. Y a café y tostadas a la hora del desayuno. El pisto de mi madre. La tarta de queso de mi abuela. Enfatizar con "jodidamente". Hacer algún que otro graffiti. Me gusta repetir las cosas, hasta la saciedad. Hacer muchas cosas, sin bostezar. Correr. Los anuncios. Los juegos de palabras y el Scrabble y el Rummikub. Las fotos sin flash. Las botellas a modo de floreros. El pitido cuando se ha superado la altura de despegue. De entre todas las salsas, elegiré el pesto y de entre todos los colores, el azul. Sin duda siempre el azul. Y por extensión, el mar. Ejercer de copiloto. Responder con un "no hay de qué" a un "gracias". El momento en que una montaña rusa se empieza a mover. Cuando las luces se apagan en un concierto. Las live version y los bonus track. La forma en que guiñas el ojo izquierdo. Ver a un niño haciendo algo que le enseñaste. Meter la nariz en el bote de café e inspirar. Llorar de risa. Cuando dos son uno. Lo extraordinario del correo ordinario. El detalle. Decir la verdad.


Y a esto y a otras tantas cosas que podría añadir mientras imprimo los apuntes de la clase de metales de mañana, permíteme concederme la licencia de demorarme en alguna que otra trivialidad más. Decirte que resultaría un tanto incongruente ser supersticiosa habiendo nacido un martes 13. Que mi mancha de nacimiento es blanca. Que tengo fobia a las agujas y el único análisis de mi vida me lo hice este último verano y lloré como una cría. No entiendo de término medio ni de medias tintas, dictamino entre "es absurdamente genial o es una mierda". Me enteré de la existencia de los dos personajes ilustres que me hubiera encantado conocer el día en que murieron. Siempre voy con el tiempo justo pero nunca soy impuntual. Hice daño, prejuzgué y pequé de ignorante. Y pienso que tengo mucho más que cuanto merezco y tanto más que no sé apreciar.


Por último, recuérdame que entré a la veintena con el corazón latiendo a revoluciones elevadas, y que si por casualidad paseabas por Pintor Rosales de madrugada en una noche de inicios de octubre, quizás te habrías dado cuenta de la presencia de dos jóvenes que llegaban a la fiesta con una ingenuidad de corazón que les servía de entrada.

Y recuérdame siempre en las horas soleadas. Haz que lo sean.



(son todos los que están, pero no están todos los que son)